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Diabetes y cálculos renales

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Diabetes y cálculos renales

La diabetes es una enfermedad crónica, que una vez que se declara nos acompaña durante el resto de nuestra vida. Lamentablemente, una de sus características distintivas es el riesgo de complicaciones. Muchas veces nos hemos referido a los principales riesgos, que afectan órganos muy importantes: los ojos, el corazón, las arterias de los miembros, el riñón y los nervios. Son los que se denominan complicaciones crónicas de la diabetes, que en la actualidad están bien identificadas. Afortunadamente, existen muchos recursos para tratarlas.
Pero además de los riesgos de complicaciones, hay algunas enfermedades que pueden afectar a cualquier persona, pero para las cuales los diabéticos tienen mayor predisposición. Una de estas afecciones es la formación de cálculos renales.

Esas incómodas y dolorosas piedritas

Los llamados cálculos renales son formaciones de consistencia sólida, que pueden tener diversos tamaños, y que se forman en la vía urinaria.
Al desplazarse por los conductos que transportan la orina hacia el exterior, pueden ocasionar inflamación, pequeños sangrados e incluso dolor. Pero además, si el tamaño es importante y se ubican en sitios estratégicos, puede registrarse dificultades al pasaje de la orina (retención urinaria), que provoca, a su vez, el riesgo de sufrir infecciones urinarias. Recordemos que las infecciones urinarias son uno de los posibles motivos que pueden llevar a la descompensación de la diabetes.

Diabetes y cálculos renales

Recientemente se publicaron los resultados de una investigación estadounidense que estableció que las personas con diabetes de tipo 2 tienen mayor riesgo de desarrollar cálculos renales formados por ácido úrico, debido a las condiciones de acidez de su orina. Es interesante hacer notar que los autores de este estudio, liderados por el Dr. Khashayar Sakhaee, establecieron que la mayor tendencia a formar concreciones (cálculos) de ácido úrico estaría en relación con la resistencia a la insulina, hecho característico de la diabetes del tipo 2. A mayor obesidad, afirman los expertos, mayores probabilidades de desarrollar este tipo de cálculos urinarios.

Un hecho circunstancial agravante es que, al no ser visibles a los rayos x (como sucede con los cálculos que contienen calcio), es más difícil de detectarlos y por lo tanto pueden ir aumentando de tamaño y pasar inadvertidos hasta que dan síntomas.

Como recomendación general, si Ud. es diabético considere que el control de la diabetes también puede ser de utilidad para reducir los riesgos de esta dolencia, como sucede con otras a las que nos hemos referido. Por otra parte, es conveniente insistir en la importancia de consumir adecuada cantidad de líquidos y seguir dietas armónicas, que no se excedan en proteínas de origen animal.

Ante la menor duda o si padece infecciones urinarias a repetición, es conveniente que consulte a su médico de cabecera, particularmente si tiene antecedentes de cifras de ácido úrico elevado.


Editora Médica Digital, julio de 2007
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