Cuando descubrí que tenía diabetes tipo 1 llevaba un año sintiéndome mal. Estaba nerviosa, con ansiedad, me sentía como estresada y agotada. A veces me dolía mucho la cabeza y me entraban sudores, tanto que se me mojaba la ropa. Mi cuerpo notaba que algo estaba cambiando y mis hábitos alimenticios comenzaron a cambiar; no me apetecía comer cosas pesadas, por ejemplo callos a la madrileña y comencé a rechazar la carne. Lo que más me apetecía era ensalada y cosas ligeras como sopas, purés de verduras, pan y agua mucha agua. Me encanta el vino, si es bueno, je,je, y llegó un momento que ni de la cosecha más especial. Comía mucho y comenzaba a perder peso. Mi cansancio iba en aumento, pero como me motivo con gran facilidad y soy muy activa, pues seguía haciendo muchas cosas y aunque me costaba muchísimo cumplía con todas mis obligaciones y responsabilidades. Además por mi manera de ser procuro no quejarme cuando me pasa algo malo sino que suelo comunicarme con los demás intentando transmitir cosas positivas y alegres minimizando siempre lo malo o negativo, por lo que a nadie le parecía que me pasase algo ni siquiera cuando llegó un momento en el que creía que me iba a morir y entonces cuando se lo dije a mi marido y a mis padres y hermanos no me creían e incluso se reían como si estuviese de broma. Un día que estuve toda la noche vomitando y no podía más pedí que me llevasen a urgencias pero ya no tenía fuerzas ni para convencer. Mi voz fue bajando de volumen y no podía casi hablar, así que lo mas que conseguí es que me llevasen a la médico de cabecera del centro de salud, que a pesar de decirle que tenía una infección de garganta desde hacía meses que no se me curaba, que me daban calambres por la noche que me despertaban del dolor, que me dolían los dientes y muelas en general y que cada día perdía peso a pesar de que comía y bebía muchísimo, ( llegué a pesar 46 kg de 55 que es mi peso normal), además le expliqué que cuando orinaba sentía como si me escociese pero que no era exactamente cistitis, también que notaba que la piel de mi cuerpo en general estaba como muy fina y que se me caía el pelo. Pues a pesar de contarle todo esto y mirarme y tratarme como si yo fuese una plasta hipocondríaca, no consintió en hacerme los análisis urgentemente sino por la forma rutinaria que tardaban 7 días. Al cabo de unos 10 días llamaron del centro de salud a casa para avisar de que me llevasen al hospital más cercano pues corría gran riesgo de entrar en coma diabético por tener más de 700 de azúcar.
Así fue como descubrí que tenía diabetes tipo 1 con 35 años y sin ningún antecedente familiar. Mi carácter positivo, que soy fuerte y hago mucho deporte además de ser bastante disciplinada me ha ayudado a llevarlo bastante bien.
En cuanto a las causas no tengo ni idea pero aunque parezca mentira sentí una especie de alivio al saber que tenía diabetes 1 porque la incertidumbre y no saber qué me sucedía me hacían sufrir y sentirme incomprendida. A partir de ahí entendí todo por lo que estaba pasando y que dentro de lo que cabe mi cuerpo reaccionó bastante bien porque como defensa, de forma natural me hizo cambiar de hábitos alimenticios.
De lo que me doy cuenta mirando hacia atrás es que un año antes estuve ingresada en el hospital cuatro días por una grave infección de garganta que además tuve un gran susto y disgusto al mismo tiempo y de que los 12 años anteriores por no decir siempre me he sometido a situaciones muy difíciles y estresantes por el tipo de vida que he elegido vivir, aguantando y sin quejarme.
En cierto modo la diabetes me ha ayudado a conocerme mejor, ser más reflexiva y a no ir de dura y compartir con los demás cómo me siento.
Después de estos 6 años de diabética y leer vuestras experiencias en el foro, me he dado cuenta de que controlando bien el nivel de azúcar en sangre se puede vivir igual o mejor que cualquier otra persona haciendo todo lo que se quiera y sin limitaciones.
Gracias por darme la oportunidad de compartir mi vivencia y espero no haberos aburrido demasiado porque veo que me he extendido más de lo que pensaba.
