Aciertas en el centro de la diana, Pedro.
Pero con matices.
Obviamente no generalizo, siempre hay buenos, regulares y malos en todas las profesiones.
En el caso de la diabetes tipo 2, se junta todo la trilogía (no necesariamente por orden de importancia):
- Absoluta falta de control sobre los médicos de primaria.
Con el actual arsenal terapéutico para tratar la diabetes tipo 2 tener a pacientes mal controlados (descartando la parte del paciente) es de ser inepto y delincuente.
Pero más inepto y delincuente son los superiores jerárquicos que no evaluan el rendimiento y el desempeño de personas que tienen en sus manos la salud de la población, y que además aumenta el gasto sanitario.
- organización antigua de la asistencia sanitaria. Los pacientes no necesitan 10 minutos de consulta tras 1 mesa y 1 ordenador cada 2 meses.
Necesitan educación sanitaria y que le atiendan de forma integral (la mayor parte de personas con diabetes tipo 2 son pluripatológicos, especialmente síndrome metabólico).
Y la educación sanitaria (diabetológica) sólo se puede hacer con dotación de recursos humanos, planes específicos, locales adecuados, horarios accesibles (los pacientes trabajan), medios materiales, coordinación con sus médicos de cabecera, concienciación de los propios profesionales sanitarios...
Asistencia sanitaria a pacientes crónicos, en definitiva. El actual sistema sanitario parece una gran puerta de urgencias que intenta resolver los problemas en el menor plazo posible.
- nula educación para la salud en escuela. Se llega a la edad adulta sin saber absolutamente nada de nutrición, del cuerpo humano, del ejercicio...las enfermedades parece vienen siempre de fuera y que nosotros no podemos hacer nada (locus de control externo, algo nefasto para el control de la diabetes). Y eso desemboca en dificultades para encauzar y mantener el tratamiento diario de los pacientes.

Jo, vaya rollo que he contado.